Buscar este blog

martes, 17 de octubre de 2017

Discurso de despedida a Fernando

Discurso en representación de la Dra. Patricia Frenz en el Funeral del Dr. Fernando Muñoz el día 14 de Octubre e 2017

Estimadas autoridades políticas y académicas, queridos Aileen, Emilio y Pepa, familiares de Fernando, queridos colegas, amigas y amigos:

Es para mí un honor decir unas palabras en representación de la directora de la Escuela de Salud Pública, Dra. Patricia Frenz, quien lamentablemente está fuera del país el día de hoy.

La muerte de Fernando ha sido una estocada que todavía no sabemos bien cómo encajar. En la Escuela se siente aún, y se sentirá por mucho tiempo más, una sensación de pérdida irrecuperable, una emoción contenida apenas.

A pesar de todo, empezamos a vislumbrar su legado. Fernando fue médico clínico, hacedor e implementador de políticas públicas, docente, investigador, líder, director de servicio de salud, subsecretario de salud, jefe de programa, miembro del claustro del doctorado en salud pública y tanto más… pero, además, fue capaz de usar cada una de esas experiencias para enriquecer la siguiente.

Cuando pienso en Fernando se me viene a la cabeza la aseveración que les presentamos a los alumnos de Magister con el fin de que escriban un ensayo en el curso Introductorio a las Políticas, Sistemas y Gestión de Salud.

Dice así, “es un reclamo frecuente entre los investigadores y académicos el escaso respaldo técnico que tienen muchas de las decisiones que toman los políticos. Por su parte, quienes se encuentran en posiciones de poder tomando decisiones políticas, reclaman de los académicos e investigadores que sus propuestas técnicas son generalmente etéreas y no incorporan las restricciones del mundo real”

A partir de este escenario, les pedimos a los estudiantes que analicen cómo se expresan ambos planteamientos en el sector de salud chileno y que argumenten su propia opinión.

Fernando se vio enfrentado a esta dicotomía todos los días de su vida profesional. Valoraba la práctica de la salud pública, pero siempre desde el saber. Valoraba el mundo de las ideas, pero siempre que este mundo fuera avivado por la realidad de las trincheras. Transmitía la convicción de que la Universidad pública es un espacio no sólo consagrado al saber sino también al servicio del país. Y en este sentido, siempre hizo carne la siguiente estrofa del himno de nuestra querida alma mater:

No eres sólo el hogar de la ciencia,
yunque nuevo de un nuevo metal.
También eres la sangre y la fuerza,
alas firmes de la libertad.

Si bien era un tomador e implementador de decisiones, era también un auténtico académico. Y por eso, a pesar de haberlo conocido personalmente sólo hace tres años, me parece haberlo conocido toda una vida. No sólo compartimos el gusto por el saber, sino también la convicción de que el estudio de los sistemas de salud y especialmente de la atención primaria es una de las claves para mejorar la vida de las personas. Desde la investigación, la docencia y la extensión, Fernando continuó el camino iniciado en la Escuela de Salubridad el año 1943.

Puedo decir con la más profunda certeza que nuestro amigo es merecedor del elogio más elevado que, en mi opinión, puede recibir un académico: el de ser honesto intelectualmente. Esta virtud, sin embargo, puede llevar aparejado un costo altísimo y él ciertamente pagó ese costo con creces. Lo hizo con dignidad y valentía. Lo hizo, a pesar de las críticas, con la necedad de la que nos canta Silvio Rodríguez:

…será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.

yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
allá dios, que será divino.
yo me muero como viví.


Gracias

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!